Museo Colonial  ​ ​
 
La colección del Museo Colonial se formó inicialmente con donaciones de Eduardo Santos, de la Fundación Beatriz Osorio, de la Asociación de Amigos del Arte Colonial y de la familia Germán-Ribón, entre otras, y por adquisiciones de las colecciones de Carlos Pardo, de Pablo Argáez y algunas piezas pertenecientes a la familia Marroquín, entre otras. La colección está compuesta por 1577 piezas entre las que se cuentan: 305 pinturas de caballete, 212 esculturas, 17 grabados, 53 textiles, 204 elementos de metalistería, 34 cerámicas, 190 piezas de mobiliario, entre otras, correspondientes a piezas de numismática, piezas ornamentales, impresos y manuscritos. Los grupos de piezas más destacados corresponden a los de pintura y escultura devocional de los siglos XVII y XVIII. Igualmente importantes son las obras que han entrado por comodato de colecciones particulares en los últimos cinco años, lo que le ha dado acceso a los visitantes a piezas del patrimonio colonial colombiano que habían estado hasta el momento ocultas para el disfrute público.

     
dosel.jpg


Portada Dosel
 
Mono de la Pila
  Símbolo de la Trinidad
El dosel es un claro ejemplo de los movimientos artísticos y artesanales de finales del siglo XVIII neogranadino. Su estilo barroco posee características locales, visibles en elementos como las mazorcas doradas, que interactúan con las tradicionales hojas de acanto. Posiblemente fue realizada en el taller del conocido tallador Pedro Caballero.   En el centro del patio del Claustro se encuentra el "Mono de la Pila", primera pila de agua de Bogotá que fue encargada y traída desde España para la Plaza Mayor. En la parte superior se encuentra la imagen de San Juan Bautista niño, por su relación con el bautismo.   Una de las piezas más emblemáticas del pintor santafereño Gregorio Vásquez representa a la Trinidad cristiana: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Iglesia Católica prohibió la representación trifacial hacia 1730, por lo que, bajo un repinte de cabellos, se ocultaron los dos rostros laterales para que sobreviviera la imagen. En 1988, se descubrieron los rostros, tras la eliminación de repintes, en el Centro Nacional de Restauración.
         


   
San Joaquín y la niña María
    Marqués y Marquesa de San Jorge    
Esta talla neogranadina, realizada a mediados del siglo XVIII en el taller santafereño del andaluz Pedro Laboria, representa a san Joaquín enseñando a leer (originalmente tenía un libro) a su hija, la niña María. El conjunto escultórico, además del movimiento de las figuras, se destaca por el rico estofado de los trajes y el natural movimiento de los pliegues.

La ostentación, una de las características que definiría el criollismo a lo largo de América, es evidente en estos dos retratos en los que las joyas, los honores y el refinamiento debían ser puestos en evidencia. Don Jorge Miguel Lozano y doña Thadea Manrique, padres de Jorge Tadeo Lozano, adquirieron el título nobiliario hacia 1775. Las obras se atribuyen a la mano de Joaquín Gutiérrez, conocido por sus retratos de virreyes neogranadinos.

Museo Santa Clara​ ​ ​ ​
     ​
Las pinturas, esculturas y retablos del museo, al ser objetos de devoción y culto en un recinto sagrado, obedecen a la organización de una iglesia de clausura femenina de la época colonial. La colección del Museo Santa Clara está compuesta de 112 pinturas de caballete, 24 esculturas policromadas, 9 retablos, algunos ejemplos de pintura mural y una bóveda decorada con una amplia cantidad de pentafolias. El museo cuenta con mobiliario eclesiástico, como el púlpito o las celosías, el cual también forma parte de su acervo patrimonial que se exhibe para el disfrute y aprendizaje del público visitante.

 








Piedad con donantes
 
Señor de la Humildad
  Retablo mayor
Al conjunto que representa a Cristo muerto en brazos de su Madre se le conoce como La Piedad. La importancia de esta imagen para la historia de Santafé de Bogotá reside en los dos donantes representados con vestidos propios de la época: María Arias de Ugarte y su marido, el alcalde de la ciudad Juan de Zapyaín, quienes fueron patronos del Convento.
  Una de las imágenes más impactantes del Museo Santa Clara, el Señor de la Humildad, es un fiel representante de la devoción barroca que buscaba, a través de imágenes llenas de expresión y realismo, afectar los sentidos del devoto.   El protagonismo de este retablo, que fue pagado por doña María Arias de Ugarte, es parte fundamental del discurso visual del museo. Fue construido en madera por varios talleres de artesanos y recubierto con laminilla de oro. Lo precide la escultura de santa Clara acompañada por tres representaciones de santos, santas y ángeles. El retablo está encabezado por una talla de Cristo crucificado. A nivel simbólico era el lugar más importante de la iglesia, sitio de descanso del Sagrario.

       
enbovedado.jpg

 
Embovedado Serie de arcángeles
La bóveda falsa de la Iglesia sirve de soporte a la excepcional decoración conformada por  cerca de 1000 pentafolias doradas que representan la idealización de las estrellas en el cielo, esenciales en la creación de una atmósfera mística para la celebración de la misa en el periodo colonial.
Esta serie, única en Bogotá, está compuesta por arcángeles y ángeles, algunos apócrifos. Es una muestra de la maestría de los pintores del periodo colonial. También representa una de las singulares devociones vividas en la Hispanoamérica colonial: la profesada a san Miguel Arcángel.